domingo, 15 de enero de 2012

EL IDOLO DE LAS MATINEES

Carlo Pedersoli nació en 1929 en Nápoles. En 1947 su familia emigra a Sudamérica, y Carlo se emplea como bibliotecario en Buenos Aires y luego como secretario de la Embajada Italiana en Montevideo, aunque Wikipedia no especifique en qué años; sí nos cuenta que Carlo abandonó sus estudios de química en la Universidad de Roma, y que vuelve a Sudamérica para trabajar en la construcción del tramo Venezuela-Colombia de la ruta Panamericana, y a trabajar en una concesionaria de autos de Caracas hacia los años ’50, donde vive hasta 1960, año en que se casa con María Amato y con quien luego tiene tres hijos. Pero en esa biografía de Wikipedia no se cuenta cuántas veces fue y vino, fue y vino, fue y vino Carlo Pedersoli a Sudamérica, porque cuenta Wikipedia que en 1949, a los 20 años, comenzó a nadar para el club SS Lazio, coronándose Campeón Italiano de los 100 metros libres (con una marca de 59”5, título que ganó consecutivamente siete veces más). Pero su carrera deportiva además sumó tres participaciones olímpicas representando a Italia (Helsinki 1952, Melbourne 1956, Roma 1960), y fue integrante del equipo de los Settebello, los siete guapos que conformaban la selección de waterpolo italiana, con quienes gana la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de 1955.

Entre tanto deporte Carlo además se licenció en Derecho y Sociología (¿en Italia?, chi lo sa), y no se especifica si ejerció esas carreras alguna vez. Sí se cuenta algo importante: que participó como extra en la película Quo vadis?, de Mervin LeRoy y con Robert Taylor, Deborah Kerr y Peter Ustinov interpretando a Nerón y derramando sus lágrimas en una copa dorada mientras Roma se incendia, rodada en parte en Italia y estrenada en 1951, donde Carlo está de pie como un poste de 1m94cm personificando a un guardia imperial. También participó como figurante y actor de roles pequeños en las películas Siluri umani (Italia, Antonio Leonviola, 1954), Un eroe dei nostri tempi (Italia, Mario Monicelli, 1955), Il cocco di mamma (Italia, Mauro Morassi, 1957), A farewell to arms (EE.UU / Italia, Charles Vidor, 1957 –aunque no se lo acredita, e interpreta a un carabiniere-) y Annibale (Italia, Carlo Ludovico Bragaglia y Edgar G. Ulmer, 1959). Después no actúa hasta 1967. En ese tiempo hizo otras cosas como hemos visto (entre ellas perfeccionar los seis idiomas que habla) y cuando vuelve al cine (porque evidentemente encuentra una vocación insustituible) decide cambiarse el nombre, adoptando como nombre artístico la mezcla de su cerveza preferida, Budwieser, y el nombre de su ídolo de infancia, Spencer Tracy. Entonces, en 1967, en la película Dio perdona… Io no! (Italia, Giuseppe Colizzi, 1967), concreta su primer protagónico junto a Mario Girotti y nace BUD SPENCER.

Darío Girotti siempre ignoró que Bud Spencer se llama Carlo Pedersoli, como el papá de su amigo Andresito. Y mucho menos que su papá, Mario Girotti, tiene el nombre de Terence Hill. Son esas casualidades que a veces no se pueden creer, pero que si uno las ignora puede seguir soñando con que los ídolos de matinée siempre están en otro mundo mucho más interesante que el nuestro.

2 comentarios:

  1. En otras palabras, los ídolos del cine también son gente como uno, que solamente "la magia del séptimo arte" transforma en nuestra mente en seres de otro mundo (claro, el mundo del cine). O sea que Carlo Pedersoli no es más que un Horacio Camandulle cualquiera, por ejemplo.

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  2. Exactamente, estimado Xavier. Es una muy buena síntesis del sentido de CALIFORNIA, que no es otro que poner de relieve la vida común de un hombre simple que sin embargo tiene sueños y sentimientos muy arraigados bien adentro. ¡Gracias por tus palabras! Carlos Diviesti

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