domingo, 8 de enero de 2012

El ídolo de Darío Girotti y su canción más querida. SABÚ Y TODA MÍA LA CIUDAD

Sabú murió en México a los 52 años de un cáncer de pulmón el 16 de octubre de 2005. Se había ido de la Argentina a finales de 1978, luego de haber vivido un confuso episodio policial por tenencia de drogas, que no se comprobó y que solamente tuvo una multa como pena (también vivió otro episodio policial en 1971: por ser amigo de algunos integrantes de una banda de secuestradores estuvo preso cinco días en septiembre). Por entonces Sabú no era un ídolo en el país solamente, sino que se había proyectado hacia latino y norteamérica como también a Europa. Ya había grabado canciones en castellano, inglés, francés, italiano, portugués y japonés, y justamente estuvo en Japón representado a Uruguay en el Festival de la Canción de Tokio de 1971 con la canción He tratado de olvidarte, junto a John Lennon, Quincy Jones, Frank Pourcel y el crédito argentino, Cacho Castaña, que cantaba la canción Me gusta, me gusta. En ese año, 1971, recibe el premio Conejín en Perú por ser la Revelación Juvenil del año, en Uruguay una encuesta radial y televisiva lo nomina como el cantante más popular del país, estrena la película Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar, casi filma otra película en Brasil con Roberto Carlos –que no se concretó por problemas de agenda de los artistas-, y había vendido cientos de miles de placas con sus canciones. Luego de su ida en 1978 nunca más volvió a la Argentina, quizás no porque no quisiera, sino porque primero en Puerto Rico, luego en Colombia y finalmente en México encontró su lugar en el mundo como artista y empresario, y aquí su recuerdo ya se había diluido.
Héctor Jorge Ruiz Sacomanno nació en San Telmo en 1951. A los seis años quedó huérfano de madre; a los nueve, su padre vuelve a casarse y su madrastra no lo quiso demasiado, por lo que se fue de casa con su hermana y fueron recogidos por otra familia, familia que lo cobijó y le dio cariño. Jugó en las inferiores de Boca, lustró zapatos, vendió diarios, trabajó como cadete y como sereno y fue modelo masculino de la tienda Modart con el seudónimo de Giorgio. Ahí, en Modart, durante un desfile, lo invitan a cantar. En el lugar estaba el productor discográfico Ricardo Kleiman, que le ofrece grabar un simple en 33 RPM con dos canciones; esto fue durante 1968, cuando Héctor tenía 17 años. El disco se publicó el 20 de noviembre de 1969. Vendió cincuenta mil unidades, cuando el sueño del debutante hubiera sido vender diez mil. Antes tuvo que elegir un nombre artístico, algo usual en la época. Si elegió Sabú fue porque siempre le dijeron que era parecido al actor de El ladrón de Bagdad, película de 1940 que había visto en el cine del barrio cuando era chico, y cuyo personaje vivió una infancia y adolescencia tan difíciles como la suya propia. El lado B del simple tenía una canción llamada Cuando cumpla 18, y el lado A, Toda mía la ciudad.
Toda mía la ciudad, una canción de 2’46”, fue la versión en castellano de Tutta mia la città, una canción popularizada por el grupo italiano Equipe 4, que a su vez es la versión de una canción del grupo inglés The Move llamada Blackberry way. Darío la escuchó por la radio en la panadería El pan de Dios una mañana en que acompañaba a sus padres en el trabajo. Tenía por entonces 6 años y medio y nunca la olvidó, como suele suceder con esas cosas que nos pasan en la infancia y nos acompañan toda la vida. Darío no recuerda o no escuchó las otras versiones de la canción, como la que grabaron Fedra y Maximiliano para el mercado latino, porque Sabú, desde entonces, fue automáticamente su ídolo, y Toda mía la ciudad, su canción más querida.

TODA MÍA LA CIUDAD

No te veré
Por las calles de la gran ciudad
Y buscándote voy
No estás aquí
Tú no estás como estuviste ayer
Porque tú estás con él
Las luces blancas de la noche
No brillan más para mí
Es toda mía la ciudad
Toda mía la ciudad
Un desierto que conozco
Toda mía la ciudad
Esta noche alguien llorará
No me verás
Fumo un pucho y después me voy
Todo se terminó
Recordaré
Esa imagen como aquella vez
En que juntos los dos
Nuestra ciudad nos sonreía
La vida era alegría
Es toda mía la ciudad
Tú ya no estás
Lo comprendo me resignaré
Tú no eras para mí
Estás con él
No me importa
Ya no sufro más
Es mejor que sea así
Toda mía la ciudad
Un desierto que conozco
Toda mía la ciudad
Esta noche alguien llorará

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